¡Marchando una de frikismo en forma de reseña! Que ya hacía tiempo...
Aviso: no me estoy refiriendo a la película de James Cameron, sino a la serie de novelas ambientada en Reinos Olvidados escrita por Richard Awlinson (pseudónimo de Scott Ciencin) y James Lowder. En particular, sobre las tres primeras novelas de la serie, ya que las dos siguientes, según tengo entendido, son bastante maluchas, y por eso todavía no las he empezado a leer. Es decir, esta va a ser una entrada friki, pero no llena de pitufos azules hiperdesarrollados.
Segundo aviso: esta entrada contiene ciertos detalles que podríamos calificar de spoilers de la historia. Si tu cerebro está tan mal como el mío como para aun así querer leer estas novelas, yo no seguiría leyendo esta entrada...
Bueno, vayamos por partes.
Los tres primeros libros de esta serie ya componen, de por sí, una trilogía cerrada. Doy fe de ello. El tema es que siguen quedando algunos cabos sueltos respecto de la ambientación de Reinos Olvidados, por lo que los mandamases de Wizards of the Coast decidieron continuar con un par de libros más que terminaran de atar cosas. Y no quiero saber qué influencia tuvieron esos peces gordos empresariales en la historia, pero me la imagino... porque los primeros tres libros, que son los que me he leído, parecen más una intriga empresarial con OPAs hostiles y yuppies ambiciosos que una historia de dioses caídos que pretenden recuperar su sitio en los cielos. Y voy a escribir el resumen en consecuencia. Avisados quedáis todos.
El sr. Ao, director general de una multinacional afincada en un bonito rascacielos, manejaba el cotarro de su negocio con mano dura pero firme desde el ático del edificio. A base de muchos sufrimientos, quebraderos de cabeza, y marrones desagradables, decidió ir ascendiendo poco a poco a determinados yuppies al rango de jefes de departamento, consejeros, secretarios y demás. Todo parecía ir muy bien hasta que a alguno de esos yuppies se le ocurrió que las cosas no iban como ellos querían, y por tanto organizaron un astuto golpe destinado a desequilibrar el poder del sr. Ao y aprovechar la coyuntura para lanzar una OPA hostil y hacerse con el mando de la multinacional.
¿Y cómo lo hicieron? Muy sencillo: mientras el vigilante jurado, el sr. Helm, estaba en el baño, se colaron en RRHH y robaron las dos carpetas que contenían las fichas de los empleados. Dado que las fichas contenían mucha información confidencial, como son los datos personales, el cargo en la empresa y demás, a los ladrones se les ocurrió que amenazar al sr. Ao con una denuncia por violación de la Ley Orgánica de Protección de Datos podría ser una buena jugada. Pero luego se acojonaron un poco pensando que podrían acusarlos del robo, y decidieron esconder las carpetas a la espera de que la situación se calmara y pillar a todos desprevenidos con una OPA. Pero el sr. Ao, que tenía muy mal pronto, en cuanto descubrió que las carpetas habían sido robadas montó en cólera y reunió a todos sus yuppies para que los culpables confesaran su crimen. Y como obviamente nadie lo hizo, decidió humillarlos a todos: se irían a casa suspendidos de empleo y sueldo (y por tanto incapaces de poder pagarse sus lujosos y costosos vicios) hasta que los ladrones confesaran o los no culpables encontraran y devolvieran las carpetas. Y para asegurar que nadie subiera a molestar hasta entonces, puso al sr. Helm al cargo de vigilar todos los accesos a los pisos superiores.
Los yuppies, que saben mucho de estrategias sucias pero poco de fregonas, no tardaron en sentirse insultados. Y los inocentes empezaron a investigar qué podía haber pasado. Así fue como la srta. Mystra, encargada de Logística y Suministros, descubrió que todo había sido una astuta maniobra del director Comercial, el sr. Bane, y el subdirector Comercial el sr. Myrkul. Y, presumiblemente, también del secretario de ambos, el sr. Bhaal. La srta. Mystra pensó que descubrir la identidad de los ladrones sería suficiente para calmar al sr. Ao, pero las órdenes eran claras: no se podía subir a molestar sin las carpetitas de marras. Y cuando intentó colarse a escondidas por las escaleras, el sr. Helm le dio una buena zurra que ríete tú de la ley de igualdad de género y del maltrato a mujeres. Y después le dio la patada de gracia y, como suelen decir los jefes, a la puta calle.
En esto que por la acera pasaban cuatro ciudadanos inscritos como demandantes de empleo en la oficina del INEM: el sr. Kelemvor (ex policía), la srta. Medianoche (ex empleada del departamento de compras de una empresa), el sr. Cyric (un carterista en proceso de reintegración social) y el sr. Adon (un vendedor de enciclopedias). La srta. Mystra tropezó con ellos justo al ser expulsada del edificio y, pensando que era una pena que su trabajo se perdiera, le dio un intensivo de Logística y Suministros a la srta. Medianoche antes de caer muerta por ahí en cualquier albergue de indigentes. Y también le suministró al grupo entero el conocimiento del robo de las carpetas y la identidad de los ladrones.
Y así empieza una apasionante historia de trepas, pelotas, amantes del trabajo y puñaladas por la espalda que hacen que desee fervientemente entrar a trabajar algún día a alguna multinacional realmente grande en la que poder participar de semejantes técnicas sucias. Y eso que he aprendido un montón en la PYME en la que trabajaba...
El caso es, ya fuera de coña, que las novelillas se dejan leer bastante bien, y son entretenidas, pero tanto hechizo épico acaba cansando un poco. A destacar el dios Bhaal, por supuesto, que hace un pequeño cameo y cada día me cae mejor. Supongo que le tengo cariño desde mi época de jugadora de Baldur's Gate. Lástima que precisamente por ese juego supiera ya el destino que le esperaba. Ah, qué lástima.
Por lo demás, en lo referente a las moralejas, realmente no hay mucho que decir, salvo quizás que el que la hace la paga. Er... no, espera, eso no era. ¿Que toda buena acción tiene su recompensa? Esto... creo que tampoco. ¿Que la amistad bien forjada es bonita y duradera? Eh... pues tampoco era eso...
Ah, sí. Que los dioses son dioses, pero no son nada sin sus fieles. Y por tanto deben cuidarlos. Lástima que para contar eso bastante mejor que esta serie no haga falta ninguna trilogía, como ya demostró Terry Pratchett con su Dioses menores.
En definitiva: que si no tienes nada mejor que hacer, estas novelas están bien. Están entretenidas, que es lo que importa. Si eres seguidor de la historia de Reinos Olvidados pues seguro que ya sabes cómo va a acabar todo, pero aun así tienen su interés. Pero hay novelas de Reinos Olvidados mucho mejores que estas tres. Eso hay que dejarlo claro.







doctorpi
4 ago 2010 | 05:39 PM
Pues tu version OPAistica me ha molado un montón... ¿la real va de magia, brujos y demás?
agente_naranja
5 ago 2010 | 04:38 PM
Sep. Va de dioses expulsados de sus reinos y de magos, clérigos, guerreros y demás que se ven de repente sin poderes superiores a los que acudir xD
doctorpi
5 ago 2010 | 04:42 PM
Mis hijos ven Avatar el enigma de Angh o algo asi (son dibujitos) . Tienen algo que ver o solo el nombre.
agente_naranja
5 ago 2010 | 04:44 PM
Pues de esto además de novelas se hicieron comics y juegos de rol, pero creo que no hicieron series de dibujitos...